Enfrentando 15 argumentos comunes en contra de la inmigración

Todos los días aparecen en mi escritorio argumentos en contra de la inmigración, pero cuya variedad es limitada –rara vez encuentro uno que sea único. Varias veces al año doy presentaciones acerca de estos argumentos y refuto sus puntos. Estos son los principales argumentos en contra de la inmigración y mis respuestas rápidas a ellos:

1. “LOS INMIGRANTES TOMARÁN NUESTROS EMPLEOS Y REDUCIRÁN NUESTROS SALARIOS, AFECTANDO PRINCIPALMENTE A LOS POBRES.”

Este es el argumento más común y también acerca del cual se dispone de mayor evidencia para refutarlo. Primero, el efecto del desplazamiento es pequeño, si es que del todo afecta a los nativos [los oriundos; los nacidos en el país]. Los inmigrantes típicamente van atraídos a regiones en crecimiento y, una vez que están allí, aumentan tanto la oferta como la demanda de la economía, expandiendo las oportunidades de empleo. Segundo, el debate acerca del impacto de los inmigrantes sobre los salarios de los Estados Unidos se confina a los dígitos de una cifra más bajos–los inmigrantes pueden aumentar los salarios relativos de algunos estadounidenses y disminuirlos en una cantidad mayor para aquellos estadounidenses que compiten directamente con ellos. Lo más posible es que los inmigrantes compitan más directamente con otros inmigrantes, de manera que los efectos sobre los nativos menos capacitados nacidos en los Estados Unidos, pueden ser muy pequeños e incluso positivos.

Investigaciones recientes del profesor de Harvard, George Borjas, acerca del efecto del éxodo del Mariel [cubanos que en 1980 huyeron, desde dicho puerto en Cuba, hacia los Estados Unidos] –lo que ocasionó una conmoción gigantesca en el mercado laboral de Miami, que incrementó el tamaño de su población en un 7 por ciento en 42 días-encontraron que los efectos negativos sobre los salarios se concentraron en estadounidenses que tenían menos del título de secundaria. Para poner en contexto la escala del impacto sobre Miami, sería como si 22.4 millones de inmigrantes entraran a los Estados Unidos en un período de seis semanas –lo cual no va a suceder. Algunos tienes dudas acerca de los hallazgos de Borjas, pero, lo que no está en duda, es que, en términos netos, la inmigración ha aumentado los salarios y los ingresos de los estadounidenses. Las estimaciones más pequeñas de tal excedente derivado de la inmigración, tal como se le llama, son de alrededor del 0.24 por ciento del PIB –lo cual excluye las ganancias de los inmigrantes y se concentra tan sólo en aquéllas de los nativos nacidos en los Estados Unidos.

2. “LOS INMIGRANTES ABUSAN DEL ESTADO DE BIENESTAR.”

La mayoría de los inmigrantes durante los primeros cinco años no tiene acceso a programas de bienestar, que requieran, para recibirlos, de una prueba de que no disponen de bienes o ingresos suficientes en los Estados Unidos, excepto por unas pocas salvedades y los inmigrantes no autorizados no tienen acceso del todo a aquellos –exceptuando emergencias bajo el Programa de asistencia médica a quienes no pueden pagarla [Medicaid].

Es posible que menos inmigrantes utilicen los beneficios de bienestar que requieren de aquellas pruebas de solvencia, que estadounidenses similares nativos del país. Cuando aquellos utilizan los programas de bienestar, el valor en dólares de los beneficios consumidos es más pequeño. Si los pobres nacidos en los Estados Unidos usaran el Medicaid a la misma tasa y si consumieran el mismo valor de beneficios que como lo hacen los inmigrantes pobres, el programa sería un 42 por ciento más pequeño.

Los inmigrantes también hacen grandes contribuciones netas al Seguro Médico para Personas Mayores [Medicare] y al Seguro Social [Social Security], las porciones más grandes del estado de bienestar, debido a sus edades, inelegibilidad y a su mayor posibilidad de retirarse en otros países. Lejos de drenar al estado de bienestar, los inmigrantes les han dado porciones al programa de subsidios [entitlements: privilegios, subsidios], que permiten unos pocos años más de operaciones, antes de que quiebren. Si usted todavía está preocupado por el uso que los inmigrantes hacen del estado de bienestar, tal como lo estoy yo, entonces, resulta ser más fácil y más barato hacer un muro más alto alrededor del estado de bienestar, en vez de alrededor del país.

3. “LOS INMIGRANTES CONSTITUYEN UN COSTO FISCAL NETO.”

Relacionado con el argumento del bienestar, está el que los inmigrantes consumen más beneficios sociales que lo que generan en ingresos tributarios. Los datos empíricos al respecto son bastante consistentes –los inmigrantes de los Estados Unidos tienen un impacto neto de cero sobre los presupuestos gubernamentales.

Parece extraño que los inmigrantes pobres no generen un déficit mayor, pero hay muchos factores empujando para explicar eso. El primero es la mayor fertilidad de los inmigrantes y la productividad a largo plazo de esas personas nacidas en los Estados Unidos, que generan muchos ingresos fiscales. El segundo es que los inmigrantes hacen que la economía crezca considerablemente (esto es diferente del excedente inmigratorio discutido arriba) e incrementan las recaudaciones tributarias. El tercero es que muchos inmigrantes vienen al país siendo jóvenes, pero no tan jóvenes como para que consuman educación pública, de tal manera que trabajan y pagan impuestos antes de consumir cientos de miles de dólares en costos de educación pública y de beneficios de bienestar –significando que dan lugar a un estímulo fiscal inmediato. Pero, igualmente, hay muchas otras razones.

Aun cuando la incidencia impositiva de los inmigrantes es lo que importa para las consecuencias fiscales, entre un 50 y un 75 por ciento de los inmigrantes ilegales cumplen con la ley tributaria federal. Los estados que descansan en impuestos sobre el consumo o la propiedad, tienden a recoger un excedente en impuestos pagados por los inmigrantes ilegales, en tanto que no lo hacen aquellos que descansan en impuestos a los ingresos.

4. “LOS INMIGRANTES AUMENTAN LA DESIGUALDAD ECONÓMICA.”

En un mundo post-Piketty, está logrando alguna atención el argumento de que la inmigración está incrementando la desigualdad económica dentro de las naciones. Si bien la mayoría de las formas de desigualdad económica están creciendo entre las personas dentro de las naciones, la desigualdad global es posible que esté declinando, y a un punto históricamente bajo, debido a un crecimiento económico más rápido del mundo durante la última generación.

La evidencia en torno a cómo la inmigración afecta la desigualdad económica en los Estados Unidos es mixta –algunas investigaciones encuentran efectos relativamente pequeños y, otras, unos sustanciales. La varianza en los hallazgos puede ser explicada por los métodos usados para la investigación –hay gran diferencia entre los resultados de un estudio hecho solo entre nativos que mide cómo la inmigración afecta la desigualdad económica y los de otro estudio que incluye a inmigrantes y sus ingresos. Ambos métodos parecen ser razonables, pero los efectos sobre la desigualdad son pequeños en comparación con otros factores.

Francamente, no veo cuál es el problema con que un inmigrante cuadruplique su ingreso al venir a los Estados Unidos, con que apenas afecte aquí a los salarios de los nacidos en los Estados Unidos y con que, como resultado, aumente la desigualdad económica. El estándar de vida es mucho más importante que la distribución de los ingresos y todo mundo que se encuentra en esta situación, ya sea que gana o que no se ve afectado.

5. “LOS INMIGRANTES DE LA ACTUALIDAD NO SE ASIMILAN TANTO COMO LO HICIERON GRUPOS PREVIOS DE ELLOS.”

Hay una significativa cantidad de investigación que indica que los inmigrantes se están asimilando igual de bien o mejor que grupos previos de inmigrantes –incluso los mexicanos. La primera pieza de investigación es el libro de setiembre del 2015 de la Academia Nacional de Ciencias (NAS, siglas en inglés de National Academy of Sciences), el cual se titula The Integration of Immigrants into American Society [La Integración de los Inmigrantes dentro de la Sociedad Estadounidense]. Constituye un resumen brillante y completo de la literatura académica significativa acerca de la asimilación de los inmigrantes. En síntesis, la asimilación nunca es perfecta y toma tiempo, pero va muy bien.

El segundo libro es uno de julio del 2015, el cual se titula Indicator of Immigrant Integration 2015 [Indicadores de la Integración de los Inmigrantes 2015], el cual analiza la integración de los inmigrantes y de su segunda generación, con base en 27 indicadores medibles para los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y para los de la Unión Europea. Este reporte halla problemas más elevados con la asimilación de los inmigrantes en Europa, especialmente para aquellos de fuera de la Unión Europea, pero los hallazgos para los Estados Unidos son bastante positivos.

Un tercer trabajo, hecho por el economista de la Universidad de Washington, Jacob Vigdor, compara la asimilación cívica y cultural de los inmigrantes modernos con aquella de los inmigrantes de principios del siglo XX. Si usted piensa que los inmigrantes de principios del siglo XX y sus descendientes eventualmente se asimilaron con éxito, la conclusión de Vigdor es reconfortante:

“En tanto que hay razones para pensar que la migración contemporánea desde naciones hispano-parlantes son diferentes de ondas inmigratorias previas, la evidencia no apoya la noción de que esta oleada de migración significa una amenaza verdadera a las instituciones que aguantaron aquellas oleadas previas. Los indicadores básicos acerca de la asimilación, desde naturalización a habilidad con el idioma inglés, son, más bien al contrario, más fuertes ahora que como lo fueron hace un siglo.”

Para los nostálgicos entre nosotros, quienes creemos que los inmigrantes se asimilaron mucho más fluidamente en el pasado, la plétora de huelgas étnicas y anti-católicas, el nativista movimiento Know-Nothing y los grupos de inmigrantes que rehusaron asimilarse, constituyen un tonificador fuerte. La asimilación de los inmigrantes siempre es desorganizada y da una mala impresión cuando se está en medio de ese proceso, tal como nos encontramos en la actualidad, pero las tendencias son positivas y señalan en la dirección correcta.

6. “LOS INMIGRANTES SON ESPECIALMENTE PROPENSOS HACIA LA CRIMINALIDAD.”

Este mito ha rondado por cerca de un siglo. No fue cierto en 1896, 1909, 1931, 1994 y tampoco más recientemente. Hay una menor posibilidad de que los inmigrantes sean encarcelados por crímenes violentos y contra la propiedad y las ciudades con más inmigrantes y sus descendientes son más pacíficas. Algunos inmigrantes cometen crímenes violentos y daños a la propiedad, pero, en el conjunto, es menos posible que lo hagan.

7. “LOS INMIGRANTES SIGNIFICAN UN RIESGO EXTRAORDINARIO HOY EN DÍA DEBIDO AL TERRORISMO.”

El terrorismo no es una estrategia moderna. A principios del siglo XX hubo gran cantidad de actos de bombardeo y de ataques terroristas, la mayoría de ellos cometidos por inmigrantes, socialistas y sus compañeros de viaje.

En la actualidad, las muertes a causa del terrorismo cometidas por inmigrantes son más que las que hubo hace un siglo, pero el riesgo es aún bajo, comparado con los beneficios de la inmigración. Por ejemplo, la probabilidad de que un estadounidense sea asesinando en un ataque terrorista cometido en suelo estadounidense por un refugiado, fue de uno en 3.6 miles de millones entre 1975 y el 2015. En el caso de todos los terroristas nacidos en el extranjero y que están en suelo estadounidense, la probabilidad de ser asesinando en un ataque terrorista es de uno en 3.6 millones para el mismo período. Casi el 99 por ciento de aquellos asesinatos ocurrieron el 11 de setiembre [del 2001, en el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York] y fueron cometidos por extranjeros con visas de turista y uno con visa de estudiante; ninguno era inmigrante. El Instituto Cato tiene un artículo que se espera salga en setiembre [del 2016], el cual explora esto en mayor detalle. Cada muerte por el terrorismo es una tragedia, pero los inmigrantes constituyen una amenaza relativamente pequeña en comparación con los grandes beneficios de tenerlos aquí (recuerden al excedente inmigratorio, al que nos referimos arriba).

8. “ES FÁCIL INMIGRAR EN LOS ESTADOS UNIDOS Y SOMOS EL PAÍS DEL MUNDO MÁS ABIERTO A LA INMIGRACIÓN.”

Es muy difícil inmigrar en los Estados Unidos. La Isla de Ellis [puerto de entrada para inmigrantes hace muchos años en la ciudad de Nueva York] se cerró hace muchos años. En la mayoría de los casos, no hay ni siquiera adónde ponerse en fila y, en donde la hay, puede tomar décadas o siglos para finalmente ingresar. Obtener el permiso o “tarjeta verde” para inmigrar es un camino confuso y difícil.

Los Estados Unidos permiten un mayor número de inmigrantes que cualquiera otra nación. Sin embargo, el flujo anual de inmigrantes, como porcentaje de la población de los Estados Unidos, está por debajo del de la mayoría de los países miembros de la OECD, debido a que los Estados Unidos tienen una población muy grande. El porcentaje de su población nacida en el extranjero es de alrededor de un 13 por ciento –por debajo de puntos históricos altos en los Estados Unidos y menos de la mitad de lo que es en las modernas Nueva Zelandia y Australia. Los Estados Unidos son grandiosos en asimilar a los inmigrantes, pero otros países son mucho más abiertos a la inmigración.

9. “LA AMNISTÍA O EL FRACASO DE PONER EN PRÁCTICA NUESTRAS LEYES INMIGRATORIAS DESTRUYE LA REGLA DE LA LEY EN LOS ESTADOS UNIDOS.”

Para que una ley sea consiste con el principio de la Regla de la Ley, debe ser aplicada igualmente, tener resultados bastante predecibles de previo, según sean las circunstancias y ser consistentes con nuestras tradiciones anglo-sajonas de autonomía personal y de libertad. Nuestras leyes actuales sobre inmigración transgreden a todos ellos. Se aplican de manera diferente con base en el país de nacimiento de las personas, por medio de cuotas arbitrarias y otras regulaciones; los resultados ciertamente no son predecibles y difícilmente son consistentes con las políticas tradicionales inmigratorias estadounidenses y con nuestras concepciones de libertad.

Para que esté presente la Regla de la Ley, se requiere de buenas leyes, no una adherencia estricta a una aplicación de reglas imposibles de seguir. Una amnistía es una admisión de que nuestras leyes del pasado han fracasado, de que necesitan una reforma y que, entre tanto, el costo neto de aplicarlas excede a los beneficios. Esta es la razón por la cual han existido numerosos amnistías a lo largo de la historia de los Estados Unidos.

Aplicar leyes inherentemente caprichosas y que van contra nuestras tradiciones, es inconsistente con una Regla de la Ley que sea estable, una precondición necesaria, aunque no suficiente, para que haya crecimiento económico. Aplicar malas leyes de manera pobre es mejor que poner uniformemente en práctica malas leyes, a pesar de la incertidumbre. En el caso de la inmigración, la pobre aplicación de nuestras leyes destructivas es preferible a ponerlas estrictamente en vigencia, pero, del todo la mejor opción es la liberalización. Admitir que nuestras leyes han fallado, otorgar amnistía a quienes las han violado y reformar las leyes, no significa que la Regla de la Ley en los Estados Unidos se ve condenada al fracaso –más bien la fortalece.

10. “LA SOBERANÍA NACIONAL.”

Al no ejercer el control sobre las fronteras, activamente bloqueando a los inmigrantes, advierten los proponentes de este argumento, el gobierno de los Estados Unidos entregará un componente vital de la soberanía nacional. Quienes así argumentan, rara vez explican a quién realmente los Estados Unidos le entregaría su soberanía en esta situación. Aun bajo la política inmigratoria más extremadamente abierta que se pueda imaginar, como es una de fronteras totalmente abiertas, la soberanía nacional no se ve disminuida, asumiendo que las instituciones de nuestro gobierno escogen tal política (yo no estoy apoyando aquí la apertura total de nuestras fronteras, simplemente la estoy usando como complemento para mostrar que, aún en esta situación extrema, este argumento fracasa). ¿Cómo puede ser eso?

La definición Weberiana estándar de un gobierno es la de una institución que tiene el monopolio (o casi el monopolio) del uso legítimo de la violencia, dentro una cierta área geográfica. La forma en que practica este monopolio, es manteniendo alejados a otros soberanos competidores que desean tener ese monopolio. Nuestro gobierno mantiene su soberanía excluyendo a los militares de otras naciones y frenando a los insurgentes.

No obstante, las leyes de inmigración de los Estados Unidos no están primariamente diseñadas, o hechas, con el propósito de mantener alejados a ejércitos extranjeros, a espías o a insurgentes. El efecto principal de nuestras leyes de inmigración es mantener alejados a trabajadores que tienen la voluntad de vender su trabajo a compradores voluntarios de los Estados Unidos. Tales controles económicos no ayudan a mantener la soberanía nacional, en más que como lo podría hacer una política unilateral de libre comercio. Si los Estados Unidos retornaran a su política migratoria de 1790-1875, los militares extranjeros que crucen las fronteras de los Estados Unidos serían contrarrestados por los militares de los Estados Unidos. Permitir el libre flujo de nacionales extranjeros no violentos y sanos, no hace nada que rebaje al monopolio legítimo del gobierno de los Estados Unidos, para usar la fuerza en el mundo Weberiano.

También hay un argumento histórico de por qué la libre inmigración y la soberanía nacional de los Estados Unidos no están en conflicto. De 1790 a 1875, el gobierno federal casi no impuso restricciones a la inmigración. En esa época, los estados imponían restricciones a la inmigración de negros libres y, posiblemente, de indigentes, por medio de prohibiciones directas, impuestos, regulaciones a los pasajeros y exigencias de bonos. Muchas de estas restricciones no eran aplicadas por los gobiernos estatales y fueron levantadas en la década de 1840, después de decisiones de la Corte Suprema de Justicia. No obstante, la política de inmigración abierta no impidió que los Estados Unidos lucharan dos guerras contra poderes del exterior -la Guerra de 1812 y la Guerra Mexicano-Estadounidense- así como la Guerra Civil. El monopolio del gobierno en el uso legítimo de la fuerza durante esa época fue desafiado directamente, tanto dentro como desde afuera, pero el gobierno de los Estados Unidos mantuvo su soberanía nacional, al tiempo que tenía sus fronteras casi que abiertas.

El gobierno de los Estados Unidos también era claramente soberano durante ese período de la historia. Aquellos quienes alegan que el gobierno de los Estados Unidos perdería su soberanía nacional con un régimen de libre inmigración, tienen que reconciliar eso con el pasado de los Estados Unidos que hizo exactamente ello. Alegar que las fronteras abiertas destruirían la soberanía de los Estados Unidos, es afirmar que los Estados Unidos no era una nación soberana cuando George Washington, Andrew Jackson o Abraham Lincoln eran presidentes. No tenemos que escoger entre libre inmigración y la soberanía nacional de los Estados Unidos.

Es más, el control de la soberanía nacional sobre las inmigraciones significa que el gobierno puede hacer lo que quiera con dicho poder –incluyendo desistir totalmente de él. Sería extraño argumentar que los estados soberanos tienen control completo de su frontera, excepto que no las pueden abrir demasiado. Por supuesto que puede –esa es la esencia de la soberanía. Después de todo, estoy alegando que el gobierno de los Estados Unidos debería cambiar sus leyes, para permitir una mayor inmigración legal, no para que el gobierno de los Estados Unidos ceda todo su poder a algún soberano del exterior.

11. “LOS INMIGRANTES NO VOTARÁN POR EL PARTIDO REPUBLICANO –MIREN LO QUE PASÓ EN CALIFORNIA.”

Este es un argumento utilizado por algunos republicanos para oponerse a una inmigración liberalizada. Ello señalan a mi estado natal como ejemplo de lo que sucede cuando hay demasiados inmigrantes y sus descendientes: el control de los demócratas. La evidencia es clara en que los votantes hispánicos e inmigrantes de California, a principios o mediados de la década de 1990, hicieron que el estado fuera demócrata, pero esa fue una reacción en contra del partido republicano de California, el cual les declaró la guerra política. Aquellos que alegan que, si se cambia la demografía ocasionada por la inmigración, la única responsable del cambio en la política de California, tienen que explicar la severa caída en el apoyo al partido republicano, exactamente en el mismo momento en que el partido utilizaba propuestas y argumentos anti-inmigratorios, a fin de ganar la elección de 1994. Pero, más allá, tendrían que explicar por qué los hispanos de Texas son mucho más republicanos que aquellos de California. El nativismo [posición política de apoyar un estatus favorecido para ciertos habitantes ya establecidos de un estado, comparado con las peticiones de recién llegados o de inmigrantes] nunca ha sido el camino hacia el éxito nacional de un partido y frecuentemente contribuye a su caída. En otras palabras, los inmigrantes votan por los republicanos, dependiendo de cómo los tratan los republicanos.

Los republicanos deberían mirar hacia la inclusión y hacia políticas y posiciones relativamente pro-inmigración, adoptadas por sus compañeros miembros de partido en Texas, y a sus subsecuentes éxitos electorales allá, en vez de tratar de replicar las tontas políticas nativistas, proseguidas por el partido republicano de California. Mi comentario aquí supone que dejar gente por fuera de los Estados Unidos porque podrían votar desproporcionadamente por uno de los dos principales partidos políticos, constituye un uso legítimo del poder gubernamental –pero no creo que lo sea.

12. “LOS INMIGRANTES TRAEN CONSIGO MALAS CULTURAS, IDEAS Y OTROS FACTORES QUE SUBVIERTEN Y DESTRUYEN NUESTRAS INSTITUCIONES ECONÓMICAS Y POLÍTICAS. EL DEBILITAMIENTO RESULTANTE DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO SIGNIFICA QUE LOS INMIGRANTES DESTRUIRÁN MÁS RIQUEZA QUE LA QUE CREARÁN.”

Este es el argumento anti-inmigración más inteligente y el que posiblemente sea el más correcto, aunque en la actualidad la evidencia no lo apoya como cierto. El economista Michael Clemens desarrolla un modelo maravilloso, de cómo los inmigrantes podrían teóricamente debilitar el crecimiento potencial de cualquier país que reciba inmigrantes. En su modelo, asume que los inmigrantes transmiten esos factores anti-crecimiento a los Estados Unidos. No obstante, al irse asimilando estos inmigrantes en las ideas y nociones de los Estados Unidos, con el paso del tiempo estos factores anti-crecimiento se debilitan. Una congestión podría contrarrestar ese proceso de asimilación, cuando hay demasiados inmigrantes con demasiadas malas ideas, sobrepasando así a las fuerzas asimilativas. Clemens es correctamente escéptico acerca de si ello está ocurriendo, pero su artículo expone el punto teórico en el cual las restricciones a la inmigración serían eficientes –cuando balancean los beneficios de la expansión económica debido a la inmigración, con los costos de la degradación institucional.

Tampoco la evidencia empírica señala este efecto. En un artículo académico reciente, mis coautores y yo comparamos las puntuaciones sobre libertad económica, con las poblaciones de inmigrantes en cerca de 100 países, a lo largo de 21 años. Algunos países eran en su mayoría de inmigrantes, en tanto que otros virtualmente no tenían ni uno. Encontramos que, entre mayor fuera la población de inmigrantes de un país en 1990, más aumentaba la libertad económica en el mismo país para 2011. El país de origen del inmigrante y si provenían de una nación pobre o de una rica, no afectaban al resultado. Estos resultados se mantuvieron para el caso del gobierno federal de los Estados Unidos, pero no para los gobiernos estatales. Los estados con las poblaciones de inmigrantes más grandes en 1990, tenían menos libertad económica en el 2011, en comparación con los estados que tenían menos inmigrantes, pero la diferencia era pequeña. Los incrementos nacionales en libertad económica más que compensaron los descensos en libertad económica en los estados que tenían un mayor número de inmigrantes. Las poblaciones grandes de inmigrantes también no incrementaron el tamaño de los programas de bienestar u otros programs públicos a lo largo de los estados de Estados Unidos y existe mucha evidencia en países europeos de que más inmigrantes, en la realidad disminuyen el apoyo hacia un gobierno grande.

Aunque este argumento anti-inmigración puede ser cierto, parece poco posible que así lo sea por varias razones. Primera, que es muy difícil cambiar drásticamente a través de la inmigración a las instituciones políticas y económicas establecidas. Los inmigrantes cambian a fin de adaptarse al orden existente, en vez de lo opuesto. Las instituciones son ontológicamente colectivas –mis concepciones estadounidenses acerca de los derechos de la propiedad privada no me acompañarían de manera significativa si yo fuera a Cuba y viceversa. Tomaría una inundación rápida de inmigrantes y el remplazo de los nativos, para cambiar a las instituciones en la mayoría de los lugares.

La segunda posibilidad es la auto-selección de los inmigrantes: Aquellos quienes deciden venir a los Estados Unidos, básicamente admiran a las instrucciones de este país o tienen opiniones acerca de políticas que son muy similares a aquellas de los nativos nacidos en los Estados Unidos. Como resultado, agregar mas inmigrantes, quienes ya ampliamente comparten las opiniones de la mayoría de los estadounidenses, no afectaría a las políticas. Este parece ser el caso de los Estados Unidos.

La tercera explicación es que los extranjeros y los estadounidenses tienen opiniones políticas muy similares. Esta hipótesis está relacionada con aquellas de arriba, pero indican un área en donde los estadounidenses pueden ser no excepcionales, en comparación con el resto del mundo. De acuerdo con esta teoría, los estadounidenses no apoyan en un mayor grado a los mercados libres, que como lo hacen la mayoría de otros pueblos, tan solo tenemos suerte de haber heredado excelentes instituciones de parte de nuestros ancestros.

La cuarta razón es que una más abierta inmigración hace que los nativos se opongan al gobierno de bienestar o a uno expandido, porque creen que los inmigrantes consumen desproporcionadamente los beneficios (a pesar del hecho de que, en la realidad, los inmigrantes pobres sub-consumen bienestar, en comparación con los estadounidenses pobres). En esencia, los votantes frenan la expansión de estos programas, basados en la creencia de que los inmigrantes pueden obtener ventajas con ellos. Tal como aptamente lo observó Paul Krugman, “Ausentes estas restricciones [a la inmigración], habrían surgido muchos reclamos, justificados o no, acerca de gente viniendo en multitudes hacia los Estados Unidos, para aprovecharse de los programas de bienestar del [Nuevo Trato; New Deal].”

Tal como escribió el desparecido historiador del trabajo (y proponente de restringir la inmigración) Vernon M. Briggs, Jr., “Esta era [de restricciones a la inmigración] ha sido testigo de la promulgación de las leyes más progresistas sobre el trabajo y la familia, que la nación jamás haya adoptado.” Ninguno de estos programas habría sido políticamente viable de crear en el marco de una inmigración masiva. El gobierno crece más rápidamente cuando más se restringe la inmigración y se reduce dramáticamente cuando las fronteras son más abiertas.
Hasta Karl Marx y Friedrich Engels pensaron que los prospectos para la revolución de la clase trabajadora en los Estados Unidos, se habían reducido debido a los orígenes variados de los trabajadores, quienes estaban divididos por un alto grado de diversidad étnica, sectaria y racial. Esa diversidad ocasionada por la inmigración puede ser la razón por la cual los Estados Unidos nunca han tenido un partido popular de trabajadores, de Laborismo o de socialistas.

El argumento más plausible en contra de la inmigración es que los inmigrantes empeorarán nuestras instituciones económicas y políticas, de forma tal que disminuye el crecimiento económico y mata a la gallina que pone los huevos de oro. Afortunadamente, la literatura académica y sobre políticas no apoyan esta tesis y existe alguna evidencia de que la inmigración, en la realidad, podría mejorar nuestras instituciones. Hasta el mejor argumento en contra de la inmigración permanece sin convencer.

13. “LA FUGA DE CEREBROS DE INMIGRANTES INTELIGENTES HACIA LOS ESTADOS UNIDOS, EMPOBRECE A OTROS PAÍSES.”

Los resultados de la evidencia empírica acerca de este punto son concluyentes: El flujo de trabajadores calificados proveniente de países de baja productividad hacia naciones de alta productividad, aumenta los ingresos de las personas en el país de destino, enriquece al inmigrante y ayuda (o, al menos, no daña) a aquellos que se han quedado atrás. Es más, las remesas que los inmigrantes envían a sus hogares son a menudo lo suficientemente elevadas, como para compensar cualquier pérdida de productividad en el país de donde provienen, causada por esa emigración. En el largo plazo, el potencial para inmigrar y los rendimientos más altos provenientes de la educación, incrementan el incentivo para que los trabajadores de los países en desarrollo adquieran las habilidades que, de otra manera, no podrían –incrementando la cantidad de capital humano. En vez de ser llamada una fuga de cerebros, este fenómeno debería ser más exactamente llamado un flujo de habilidades.

El desarrollo económico debería de ser acerca de incrementar los ingresos de las personas y no acerca de la cantidad de actividad económica en regiones geográficas específicas. La inmigración y la emigración precisamente hacen eso.

14. “LOS INMIGRANTES AUMENTARÁN LA AGLOMERACIÓN, DAÑARÁN AL MEDIO AMBIENTE E [INSERTE AQUÍ UNA AFIRMACIÓN MISANTRÓPICA].

El fallecido economista Julian Simon pasó mucha de su carrera profesional, mostrándole a la gente que las personas son tanto una bendición económica como una medioambiental y no una maldición. A pesar de su trabajo, hoy en día numerosas organizaciones anti-inmigratorias obtuvieron fondos o fueron fundadas para oponerse a la inmigración, debido a que incrementaría el número de estadounidenses de altos ingresos, quienes, a su vez, dañarían más al medio ambiente. Sí, seriamente –simplemente lea acerca de John Tanton, quien es la versión moderna nativista estadounidense de Johnny Apleseed [a veces conocido como Juanito Manzanas en español, quien es un carácter folclórico estadounidense conocido por haber sembrado semillas de manzanas por todo lado durante sus viajes por los valles del río Ohio].

La preocupación acerca de la aglomeración se enfoca en la provisión gubernamental de bienes y servicios –tales como escuelas, carreteras y las fuertemente zonificadas áreas urbanas. Las empresas privadas no se quejan acerca de la aglomeración; ellas se expanden para satisfacer la demanda, lo cual incrementa sus utilidades. Si la aglomeración fuera realmente un problema, entonces, una opción barata y fácil es la de privatizar funciones gubernamentales, de manera que exista un incentivo para rápidamente satisfacer la demanda. Aun si el gobierno no hace tal cosa, y sospecho que no lo hará en el futuro cercano, los problemas de la aglomeración son manejables debido a que más inmigrantes también significan una base impositiva mayor. Reformar o remover las leyes locales acerca del uso de la tierra, las cuales impiden el desarrollo, también aliviaría en mucho a cualquier preocupación en torno a la aglomeración.

Aunque en el margen debernos de pensar acerca de estos temas, ¿prefería usted estar atascado con los problemas de la aglomeración, como los que tienen en Houston o con el problema de no tener suficiente aglomeración, como en Detroit?

15. “ALGUNAS RAZAS Y GRUPOS ÉTNICOS SON GENÉTICAMENTE INFERIORES. SE NECESITA IMPEDIR QUE VENGAN AQUÍ, QUE NO SE REPRODUZCAN Y QUE DISMINUYA EL BUEN STOCK ÉTNICO DE LOS ESTADOS UNIDOS.”

Estos argumentos eran más populares hace un siglo, cuando las nociones de eugenesia y racismo eran ampliamente creídas, basadas en una investigación extraordinariamente mala y que fueron base de algunos de los principales argumentos para la aprobación de la Ley de Inmigración de 1924. Han vuelto a la superficie en la sección de comentarios de algunos blogs y en Twitter, frecuentemente dirigidos con un sinceramente suyo, pero este tipo de argumentos todavía no son aireados con frecuencia de manera pública y son bastante absurdos. No suelo dedicarles mi tiempo, pero tengo que mencionarlos pues están por allí afuera.

Existen otros argumentos que las personas usan para oponerse a la inmigración. Muchos de estos argumentos tienen que ver con el tema de la “imparcialidad” –una palabra con un sentido borroso, que difiere dramáticamente entre personas y culturas. Los argumentos acerca de la imparcialidad a menudo dependen de los sentimientos y, usualmente, a una mala interpretación de los hechos, que es rápidamente corregida haciendo referencia a mi punto 8 de arriba.

Este comentario fue previamente publicado por el Instituto Cato. Específicamente el 8 de agosto del 2016, bajo el título Common Arguments Against Immigration [Argumentos Frecuentes en contra de la Inmigración].


[Advertencia del traductor: el artículo de Nowrasteh presenta una muy diversa y rica información proveniente de fuentes relevantes para su ensayo. En sus dos versiones “originales,” ambos artículos permiten, mediante un ligamen, acceder a todas ellas. Lamentablemente, al traducir el texto original al español, se pierden tales ligámenes, por lo que, para el lector interesado en conocer las fuentes que respaldan sus comentarios y datos, aunque sea en idioma inglés, con gusto les brindo las dos direcciones electrónicas, en las que se pueden conseguir los artículos en ese idioma y lo cual les permitiría acudir a las fuentes citadas. Las direcciones electrónicas son, el primero, https://fee.org/articles/15-common-a…ion-addressed/ y, el segundo, https://www.cato.org/blog/common-arg…st-immigration ]


Traducción por Jorge Corrales.

Autores Invitados
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Este artículo pertenece a un autor invitado. Cada cierto tiempo publicamos artículos de los más importantes autores libertarios, liberales clásicos y amantes de la libertad.

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